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sábado, 24 de mayo de 2014

¡ ESPERANZA NUESTRA, SALVE !


Pero como Tu, ninguna, estrella de la mañana

de morena, de juncal y de gracia sevillana.

Pero como Tu, ninguna, porque Tu eres la Giralda
en repique de alegría por los caminos del alba
y también Torre del Oro entre espumas recamada,
y Guadalquivir de encajes con orilla de esmeraldas,
porque en sus cauces navegue Tu Pena de Sal Amarga.

Pero como Tu ninguna, porque Tu eres la Bandera
Del Candor y la Ternura, rincón de amor y ventura
y eres su Calle de Cielo y eres su Plaza escondida,
y eres Cristal de sus fuentes, y eres Luz de sus esquinas
y eres Flor de sus jardines, y eres Venda de su herida
y eres su Escudo de Gloria, y eres Sangre de su vida
y eres árbol de su sombra, y eres Rosa de su espina
y eres Ala de su vuelo y eres Campana en su arista
y eres Perfume en su ambiente, y eres color de sus días,
y eres copla en sus sentires y eres Faro y su Guía.

Por eso a Ti, Macarena talla en jardín de brisas
con las Gubias Celestiales del Dolor y la Sonrisa,
Te hicieron la Soberana, de las Legiones Divinas
Te coronaron de estrellas te proclamaron Bendita
Y te bajaron los Ángeles para dejarte en Sevilla
Por eso Reinas habrá pero como tu ninguna 

sábado, 1 de diciembre de 2012

ADVIENTO - ESPERANZA

 
En Adviento la liturgia con frecuencia nos repite y nos asegura, como para vencer nuestra natural desconfianza, que Dios "viene": viene a estar con nosotros, en todas nuestras situaciones; viene a habitar en medio de nosotros, a vivir con nosotros y en nosotros; viene a colmar las distancias que nos dividen y nos separan; viene a reconciliarnos con él y entre nosotros.
 
Viene a la historia de la humanidad, a llamar a la puerta de cada hombre y de cada mujer de buena voluntad, para traer a las personas, a las familias y a los pueblos el don de la fraternidad, de la concordia y de la paz.
 
Por eso el Adviento es, por excelencia, el tiempo de la esperanza, en el que se invita a los creyentes en Cristo a permanecer en una espera vigilante y activa, alimentada por la oración y el compromiso concreto del amor.
Ojalá que la cercanía de la Navidad de Cristo llene el corazón de todos los cristianos de alegría, de serenidad y de paz. (Benedicto XVI - 3-12-2006)

jueves, 19 de abril de 2012

Oración a Cristo Crucificado


No me mueve mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tu me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muéveme tus afrentas y tu muerte,

Mueveme en fin, tu amor de tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar por que te quiera,
porque aunque cuanto espero no esperara
lo mismo que te quiero te quisiera.