lunes, 12 de mayo de 2014

LAS RELIQUIAS DE SAN FERNANDO


Con motivo de la conmemoración del traslado del cuerpo del Santo Rey Fernando a la nueva urna de plata, que se celebrará este próximo miércoles 14 de mayo y en el que podrá verse el cuerpo incorrupto del Santo desde las 8,30 a las 10,30 de la mañana en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, reproducimos un interesante articulo del profesor Fernando A. Martín sobre las reliquias del Santo Rey.

NUEVAS APORTACIONES SOBRE LAS RELIQUIAS Y RELICARIOS DE SAN FERNANDO: SEVILLA Y MADRID

Por Fernando A. Martín
Patrimonio Nacional, España

Las aportaciones documentales sobre los relicarios y reliquias de San Fernando, a lo largo de la historia, se han venido repitiendo, sin observar y analizar detenidamente, el relicario, la reliquia y el documento.

Basándome en la documentación publicada recientemente, 2011, en el XXIV Congreso de Archiveros de la Iglesia española, por José Gámez Martín, así como la que aquí aporto del inventario del Relicario del Palacio Real de Madrid, doy a conocer dos nuevas piezas, que aparecían documentadas pero hasta la fecha no habían sido identificadas, llevando a equivocadas atribuciones que se han mantenido durante más de un siglo. Por otro lado, ratificamos la catalogación que desde 1976 hizo la profesora Sanz Serrano de uno de los relicarios de la Capilla Real Sevillana.

La reciente revisión de los relicarios que se conservan en la Capilla Real del Palacio madrileño junto con noticias procedentes de la Capilla Real de la catedral Hispalense, me han llevado de nuevo a revisar lo publicado sobre las reliquias y relicarios de mí santo patrón, San Fernando, en estos últimos años, que tienen relación con las Reales Capillas de Madrid y Sevilla, con la sana intención de dar a conocer algunas piezas que hasta la fecha están mal identificadas y otras que permanecían inéditas.

En el reconocimiento del cuerpo de San Fernando efectuado en 1668, Cristóbal Báñez de Salcedo describió con lujo de detalles como se encontraba el cuerpo incorrupto del Santo Rey, y cómo los asistentes se llevaron algunos fragmentos de su ropa. Es posible que este acontecimiento llegase a conocimiento del monarca y que le llamase la atención no el ropaje si no las joyas, como apunta Pilar Benito, de tal manera que, años después sabemos, según Gestoso y Gámez, de la petición del rey Carlos II del anillo con un gran zafiro que tenía encima del pecho San Fernando. En cumplimiento de la Real Cedula del 27 de julio de 1677, se sacó el zafiro de la urna en el mes de
agosto y, en el mismo mes, el capellán de la Real Capilla, Don Juan Sagre Galindo fue
comisionado para trasladar esta joya a Madrid y entregarla al Rey, pero nada se dice
de las telas o de otras reliquias.

La joya no aparece reseñada en la testamentaría de este monarca – el cual, complacido, manda una misiva al Asistente de la Ciudad del Betis, con el fin de: “ se sacasen medios para colocar el cuerpo del Santo Rey, en el altar de Ntra. Sra. en la forma que mostraba un diseño que así mismo venía en dicha carta”, motivando así la construcción del nuevo arca de plata, a la que se traslada el santo cuerpo en el año 1729, reinando ya Felipe V.

Con motivo del traslado del cuerpo del Santo a su nueva urna de plata, recoge Gámez el agradecimiento de los capellanes reales sevillanos al Monarca, de la dinastía Borbón, y a su Real Familia, por ello, acordaron hacer entrega de varias reliquias, pertenecientes a las antiguas vestiduras del santo. De tal manera que siguiendo el protocolo, el 27 de octubre se hizo entrega por el arzobispo Salcedo de una arqueta, conteniendo dichas reliquias a SS.MM., D. Felipe V y Dª. Isabel de Farnesio. El 29 del mismo mes y año, se hizo la entrega de otra arqueta, que contenía la almohada, a SS.AA. los príncipes D. Fernando y Dª Bárbara de Braganza.

Por último, también menciona Gámez, que hubo otra arqueta más, que se envió el 3 de diciembre con destino a la Real Cámara, recibiéndose, en el Cabildo de Capellanes Reales de Sevilla, una carta de agradecimiento el 23 del mismo mes y año.

De las tres, la más conocida es la de los príncipes de Asturias ya que ha sido estudiada y publicada, desde el punto de vista textil, en numerosas ocasiones. De la que se envió en diciembre a la Real Cámara nada podemos decir aún, pues no la hemos podido localizar en el inventario de 1806, por lo que hasta ahora no hemos podido identificarla con otras.

La que se entregó a SS.MM. por el Arzobispo de Sevilla el 27 de octubre, la hemos identificado con la del nº inv. 10138344, pues se corresponde de forma clara:

1.... Un Cofrecito tumbón vestido de tisú de plata con sus cantoneras, zerraduras, y adornos dorados, y dentro tiene lo siguiente:
Seis Bolsillos de tisú con sus cordones , y cada uno tiene dentro un pomo de cristal con su tapadera de plata y una vitela, que dice Polvo Venerable- Reliquia del Sor. Rey Sn. Fernando.
Cuatro colchoncillos del mismo tisú y un letrero en cada uno que dice Pluma en que descansó el Cuerpo del Sor. Rey Sn. Fernando.
Una caja de cartón , que tiene dentro un pomo de cristal con Letrero, que dice Maná de Sn. Miguel, la que tiene autentica dada en Nápoles por el Obispo de Aquila en 10 de agosto de 1761 = Un hueso de media canilla de San Claudio Martir = Diez Relicarios pequeños de plata con sus Authenticas y Reliquias en esta forma: dos de Sta. Isabel; uno de Sn. Juan Bautista, otro de Sn. Basilio, otro de Sn Pío Quinto, otro de Sn. Roque, otro de Sn Diego, otro de Sn. Andrés Avelino, otro de Sn. Lucas, y otro de Sta. Teresa = Una bola de pinchos toda empapada en sangre con su cuerda; no hay razón de quien haya sido; pero se infiere ser de Sn. Fernando, por las demás reliquias que le acompañan = Dos colchoncillos bordados de oro que dice en ellos ser tocados al pié de Sta. Ana en la Catedral de Sn. Ciriaco de Ancona con su Authentica = Un Relicario de plata con Sangre del corazón de Soror Maria Rosa Guiniani Religiosa Dominica con authentica dada en
Nápoles en 7 de mayo de 1750. Dos acericos de tela llenos de tierra de la Casa de Loreto.

Un relicario de plata en figura de corazón con una parte del corazón de Sn Fran.co. de Sales con su Authentica = Una Medida de Sta. Marina = Un pedazo del Silicio de Fray Bartolomé terciano = Un Quaderno manu-scripto del P. Francisco de Gerónimo = Seis cruces pequeñas de cartón con dos cartas de la V. María Crucificada con su estampa = Un pedazo del habito de Fray José de la Cruz primer provincial de la Reforma de San Pedro de Alcántara en Italia con authentica dad en 25 de septiembre de 1759 = Un pedazo de Silicio de Sn. Francisco con autentica dada por el Arzobispo de Nicomedia en Roma a 17 de octubre de 1782 = Dos figuras de cartas , en la una un pedazo de Havito y en la otra un pedazo del Calzoncillo del V. Fr Angel Acri Capuchino = Una Medida del brazo y dos corazones de Tafetán con dos escapularios todo tocado al Corazón de Sta.
Teresa de Jesús. = Un pedazo de la Baina de la Espada de Sn Fernando = Un pedazo de la Correa de donde pendía la espada de dicho Santo = Un pedazo del vestido interior del mismo Santo = Un pedazo de martas que adornaban el vestido del mismo = Un pedazo de manto del mismo Sto. Un pedazo de la primera funda de Colchón : otro de la segunda. Un pedazo del zinto interior del expresado. = Seis relicarios pequeños de concha y cada uno tiene un Agnus de cera = Una reliquia de Soror Clara Isabela Fornari con Authentica dada por el Abad Garali en 24 de octubre de 1756: Dos Puntas de Lanzas de Plata tocadas de la Lanza del Señor con authenticas dadas por excardenal Prospero Lambertini en Ancona año de 1729. Dos papelitos que contienen cada uno su reliquia: Una vela como de media vara. Dos papeles liados con zinta azul, que tienen unos polvos: Una carta escrita en Borghesa en 24 de agosto de 1729.”

Hemos hecho la transcripción completa de este asiento, poniendo en negrita las reliquias referentes a San Fernando, a las que se unieron otras más, posiblemente para ahorrar espacio en los estrechos armarios del nuevo Relicario diseñado por Sabatini y terminado hacía el año 1792.
El arca de los Príncipes de Asturias  también aparece reseñada en dicho inventario, en el asiento nº. 3 del mismo armario y de la siguiente forma:
“3...... Una Arca forrada de tela de oro sobre azul con cantoneras y guarnición por todas las esquinas de plata a Martillo, como también la Zerradura en Escudo de Armas en dos Quarteles en el uno las de Castilla y León y en el otro las Quinas de Portugal con su Corona, y en la tapa por fuera otro igual escudo todo de plata y dentro tiene lo siguiente:

= Un colchoncillo, donde descansaba Sn Fernando = un Pedazo de zeñidor que usaba el Sto, dos pedazos del Manto Rl. Un pedazo de la primera funda del colchón del Sto. Rey = Otro pedazo de tela de la segunda funda : Martas que adornaban el Manto Rl.

Las dos espuelas de Yerro y un pedazo de la correa de donde pendían = Quatro cuentas del rosario del Santo metidas en un relicario esmaltado y un hueso pedazo de canilla –
Un pedazo de la toca de N.Sra. de los Reyes.”

Como se desprende de este inventario, ambas arquetas contenían sus respectivas reliquias de San Fernando. Sabemos que en el año 1883, con Alfonso XII , se sacan dos reliquias, una del arca de los Reyes y otra de la de los Príncipes, para ser depositadas en la Real Armería, por su valor histórico, posiblemente por la presión que pudo ejercer el Conde viudo Valencia de Don Juan. Esto aparece reflejado en los márgenes del inventario de 1806, con sendas anotaciones escritas a lápiz, en la de los Reyes dice: “ pasó á la Armeríaseñalando “ Un pedazo del Manto del mismo Santo.”

En el asiento de la de los Príncipes, también a lápiz, se anota: “ pasaron a la Armería”, señalando: “ Las dos espuelas de yerro, y un pedazo de correa de donde pendían ”.

En la década de los cuarenta, del siglo pasado, ambas arquetas, se vuelven a inventariar en el relicario de la Capilla: Primero la de los Príncipes el 15 de noviembre de 1944, con el nº 2424, en la vitrina nº 3, en la ficha se especifica que contiene telas reliquias de San Fernando. En segundo lugar, el 21 de marzo del año siguiente se inventaría el cofre de SS.MM., con el nº 3099, en el que se nos especifica que tenía una llave, y que contenía paquetes con distintas reliquias procedentes de Italia. Al no mencionar ninguna de las reliquias de San Fernando, ya que en ésta, estaban los cuatro almohadones ricos, con cartelas, que no pasan desapercibidos, debemos pensar que en esos años, las reliquias de San Fernando ya se habían juntado todas en la arqueta de los Príncipes, dejando el resto de las diferentes reliquias en el cofre de los Reyes.

Ambas arquetas las vi por primera vez en los primeros años de la década de los ochenta, en el conocido almacén del Cuarto del Obispo de la Real Capilla de Madrid.

No fueron incluidas en el catálogo de la plata por considerar más importante el arte textil de las mismas que el de la plata, pero en cualquier caso siempre para mí estuvieron asociadas con San Fernando. En la década siguiente se comienza el inventario informatizado de los Bienes Histórico Artísticos del Patrimonio Nacional y la conservadora en aquel momento de textiles, Dª Concha Herrero Carretero, una de las mejores especialistas que tenemos en este país, realizó una extensa ficha de la arqueta de los Príncipes, recogiendo múltiples datos históricos sobre su contenido y su historia.

Del año 1993 es el artículo de Lourdes de Luis en Reales Sitios6, en el que se describe, solo, de forma muy concreta, el contenido del arca de los Príncipes, anunciando su catalogación, estudio y restauración, de tal manera que en él estaban todas las reliquias referentes a San Fernando, unas en el interior de la tapa, que ella interpretó como una muestra de todo lo que había en el fondo y, el resto, en la parte inferior del arca. Esto se desprende al comparar su descripción con las del inventario de 1806 pero, ya entonces, nada se dice de: = Seis Bolsillos de tisú con sus cordones, y cada uno tiene dentro un pomo de cristal con su tapadera de plata y una vitela, que dice Polvo Venerable- Reliquia del Sor. Rey Sn. Fernando. = Quatro cuentas del rosario del Santo
metidas en un relicario esmaltado. “ El hueso pedazo de canilla ” lo identificamos con un pequeño relicario ovalado, de colgar, que contiene un pedacito de un hueso de S. Fernando, nº .inv. 10101915.

El arca de Felipe V recibió menos atención, y nunca hasta ahora, que yo sepa, se ha publicado su relación con el otro arca a nivel histórico pues, solo desde el punto de vista textil fue presentada y estudiada en el V Coloquio Internacional sobre Sedarías Bizarras, que se celebró en el Palacio Real de Madrid en el año 2000.

Sospeche que tenía relación con Sevilla y con San Fernando desde el primer momento, como he dicho, sobre todo por la riqueza de los elementos en que está realizada, el tratamiento que tienen los adornos de metal sobrepuestos en la tela: remaches, cantoneras y asas. Todo ello semejante en ambas arcas pero con la diferencia de que una presenta corona real y la otra de príncipe. La de los príncipes de Asturias estaba clara por los escudos, la otra tenía que ser de los reyes pues presentaba corona real en la bocallave y dos “ F ” espaldadas que interpreté como de Fernando y Felipe, como
es lógico.

En la ficha del inventario informatizado del año 1995 no se habla de su contenido, por lo que sospechamos que ya estaba vacía de todo tipo de relicarios desde algunos años antes, y tampoco se hizo alusión a San Fernando.

Este cofre, que presenta un estado de conservación bueno, es mucho más rico que el de los Príncipes. La seda exterior está algo oxidada pero la del interior es magnífica, tiene toda la textura y policromía original en plata y rojo. El metal, plata sobredorada, se conserva bien, con algunos puntos leves de oxidación en las bolas chatas que hacen de patas, y en los angelitos que forman las asas.

Los emblemas heráldicos: Escudos de Castillos y Leones refuerzan las esquinas tanto de la caja como de la tapa, en las aristas de la misma va una cenefa vegetal, asimétrica, y en el medio, apoyándose en ella, dos flores de Lis, todo ello muy bien repujado de tal manera que nos lleva a pensar en un buen artífice, cuyo nivel artístico se eleva a la hora de analizar el diseño y la ejecución de las asas.

En ellas destaca la reutilización y reinterpretación de elementos decorativos tradicionales como son los ángeles alados sobre tornapuntas vegetales, la cabeza femenina con venera, que es el centro del aplique del asa decorada con tornapuntas y vegetales típicamente barrocos y un remate de mascarón burlesco que, en general, nos recuerdan los diseños y elementos decorativos utilizados por los hermanos Borja, Pedro y Miguel en la bóvedas del Sagrario en los años 1652 y 1657. Repertorios decorativos que en la platería se mantuvieron hasta bien entrado el siglo XVIII creando así una tendencia decorativa arcaizante que llega a desbordar el barroco más recargado.

En la misma línea está el adorno vegetal de la bocallave, donde apoyan sus patas traseras los dos leones rampantes que sostienen el escudo coronado con las iniciales de
los reyes, leones que son el símbolo de la monarquía española.

Esta doble tendencia decorativa es menos patente en el arca de los príncipes ya que su decoración argentífera se centra en los escudos de la bocallave y en los trofeos de la tapa, solo las cabezas de querubines con tornapuntas, dispuestas a modo de cantoneras en las esquinas, están en esa línea, e incluso, la sobriedad de las asas laterales y de las cuatro patas, están tomadas de piezas de la primera mitad del siglo XVII, como por ejemplo las asas de la arqueta donde se custodia el cuerpo de San Leandro, de la Real Capilla.
Apenas dos días separan las entregas de las arquetas relicarios, que se realizaron entre mayo y octubre del año 1729, es lógico pensar, a pesar de la diferencia entre ambas, que se hicieran en el taller del platero de la Catedral, de tal manera que este pudiera controlar diseños, repertorios decorativos, ejecución y acabados.

Esta doble tendencia decorativa también fue apreciada por Cruz en la ficha que redactó del relicario que se conserva en el Museo de Artes Decorativas de Madrid, Nº inv. 5727, que se hizo para guardar parte del cendal que cubría el rostro del santo que se entregó a la condesa de Montellano, durante la visita de la Real Familia el 13 de febrero de 1729.

Es probable que con el paso del tiempo vayan saliendo más relicarios relacionados con el traslado del cuerpo del Santo Rey pues, el cabildo de la Real Capilla sevillana deseaba quedar bien con los altos cargos de la Corte, con el fin de que estos pudieran corresponder en las necesidades de tiempos futuros. Por tanto nos inclinamos a pensar que la mayoría de los relicarios se debieron ejecutar en los talleres de los plateros de la iglesia Metropolitana, las más importantes en el taller de Manuel Guerrero y las demás en los más allegados a este artífice catedralicio.

Más tardío es el relicario de plata sobredorada que el cabildo de la catedral regaló a S.M. doña Isabel II en 1862, del cual ya nos hemos ocupado en la ficha que redactamos para la exposición del “ Fulgor de la plata ” 8, fechándolo en 1742, puesto que se presentó en el cabildo del mes de abril de ese año, y los capitulares mandaron se inventariase y colocase con las demás reliquias. Al ajustarse las cuentas del mismo con las presentadas del gasto de la restauración del Trono, atribuimos al mismo artífice su realización. Dado el paralelismo estilístico entre el relicario y el conjunto de piezas que conforman el mencionado Trono, hoy no dudamos en decir que pudo ser realizado con la idea de que formara parte de los relicarios que aparecen pintados, sobre los dos
altares del Trono, en el cuadro atribuido a Domingo Martínez.

Otra de las reliquias que aparecen documentadas es la que se entrega al Marqués de Scoti, personaje preeminente en la Corte de Felipe V desde que vino de Italia sirviendo como Mayordomo Mayor, a la reina Isabel de Farnesio. Don Anibal Scoti obtuvo en el año 1735 el nombramiento de Gobernador del pequeño Cardenal Infante Don Luis Antonio Jaime que, con siete años fue nombrado Administrador del Arzobispado de Toledo, y en 1741 Arzobispo de Sevilla. En enero del año siguiente, el Rey lo nombra Ayo y Mayordomo Mayor del mismo Cardenal Infante para que pueda regir y administrar sus encomiendas. Por todo ello, no le fue difícil a Scoti obtener, entre 1742 y 1750, una reliquia de San Fernando para ser llevada a Italia, lo que se anota en las Actas
capitulares sevillanas de la siguiente forma: se le dé una parte del dedo que tiene el
Cabildo en el relicario y que no está considerada insigne.

A mediados del siglo XVIII entre la Catedral y la Capilla Real debían disponer de varios relicarios con dedos o fragmentos de los mismos, de San Fernando, al menos contabilizamos cuatro: Primero el que recogió el Obispo Electo de Méjico cuando se efectúo el traslado, que es el que se regaló a Isabel II; el segundo es el que se da al Marqués de Scoti.

Por su parte, en la Real Capilla se localizaban dos: por un lado el que se recuperó en el año 1760 entre las reliquias que se había llevado el Capellán Mayor, Don Pedro Muñoz a su oratorio: Un dedo de la mano del santo rey, también se menciona una canilla del señor San Leandro.

Por otro, el que tuvo en el oratorio de su casa el canónigo Juan Ponce, que lo había donado, a su muerte, al cabildo de la Catedral. Otras reliquias menores son las hebillas de los correajes y un trozo de tela con manchas de sangre que se muestran en la vitrina de la Real capilla.

El regalado a Isabel II está claramente identificado; de la reliquia entregada a Scoti desconocemos su paradero, y de los mencionados en la Real Capilla pasamos a comentarlos.

Ambos aparecen mencionados por Gámez y sus descripciones aparecen de la siguiente forma en el inventario de 1761:
A.-“ ..un relicario pequeño de plata blanca, de una cuarta de alto, con una coronita y una cruz y remate de plata. Tiene dos arbotantes de plata a los lados para resguardo del vidrio donde está la reliquia, el cual vidrio es redondo y dicho relicario contiene parte de un dedo del glorioso rey San Fernando restaurador de esta ciudad, la cual esta metida en un engaste o dedal de plata dorada el cual dejó a su muerte a esta santa iglesia a su muerte el señor canónigo Don Juan Ponce de León... ”10
B.-“ otro relicario más pequeño que el anterior, de un dedo completo de San Fernando, en plata de ley con su autentica, con el vidrio pesa nueve onzas, catorce adarmes y por la hechura el platero regalo cincuenta reales de vellón”.11

De tal manera que en un principio ambos relicarios se podían identificar con los que se conservan en la Real Capilla con los nº 4109101110365.000 y el nº 4109101110287.000.

RELICARIO DE SAN LEANDRO
Dado que el relicario que se encarga por la Real Capilla al platero Antonio Méndez y terminado el 16 de febrero de 1787 para ser entregado a la princesa de Asturias, es descrito como:“un nuevo relicario primorosamente trabajado y sobre dorado con una coyuntura del dedo pequeño del santo rey ”12, es lógico pensar que no es ninguno de estos, sobre todo porque se dice que es nuevo, también que es de un dedo pequeño y, por que ninguno de ellos está trabajado primorosamente.

Más bien pienso que, si se menciona expresamente que la reliquia es de una coyuntura del dedo pequeño, estaría en el relicario pequeño, nº 4109101110287.000, del que se extrajo para colocarlo en el nuevo de Méndez y enviarlo a Madrid.

De tal manera que en el pequeño relicario se pudo incorporar otra reliquia, la misma que hoy en día encontramos de S. Leandro. Sospechamos que era la misma que se menciona entre las reliquias del capellán Pedro Muñoz, pues se trata de una canilla.

Así se explicaría la referencia de Montoto del año 1948 que lleva a la confusión de los diferentes relicarios: “ un relicario con un dedo de plata de ley peso de diez onzas al que es agregado diez pesos que regalo el platero por hechura. Importa el todo quinientos cincuenta reales de vellón. ( renovado y remitido a la señora princesa de Asturias de orden de su majestad) ”.

La reliquia es la que se extrae, lo que lleva a que se renueve el relicario para incorporar la reliquia de San Leandro, ajustada a una base, adornada con filigrana de oro siguiendo la estructura del templete exterior. Este pequeño relicario es del tipo de templete con pie, cuyo astil parece más moderno que el templete, que se adorna de unas molduras zigzagueantes, sobrepuestas, contrastando con el resto de su superficie lisa.

Presenta varias marcas alguna frustras y otras incompletas pero con todas se puede leer en ella : “ XIMES” unidas la m y la e por el palo recto, es muy probable que se corresponda con la marca personal de los plateros Fernando Ximenez, o José Ximenez Orozco, activos en Sevilla en la segunda mitad del siglo XVIII.

RELICARIO DE LA INFANTA LUISA FERNANDA
Mucho más curioso nos resultó el otro relicario de la Real Capilla, también del tipo de templete con pie, que se inventaría con el nº. 4109101110365.000, sobre todo por los contradictorios elementos decorativos que en él aparecen.

Creo que ya fue catalogado por Mª. Jesús Sanz, en 1976 como pieza sevillana anónima del mediados del siglo XVIII. No se sabe muy bien por qué otros autores, desde Montoto, al hablar de este relicario lo han venido atribuyendo al platero Antonio Méndez identificándolo con el relicario que los Capellanes reales regalaron a la aún princesa de Asturias Dª. Mª. Luisa de Parma en el año 1787, pero nada de esto se mantiene con lo expuesto anteriormente y además, por cronología respondería a un estilo diferente.

Este relicario, de plata en su color, es el que custodia un fragmento de un dedo, en concreto: Una falange distal del pulgar derecho del santo rey; según los especialistas del tema.

En un principio, se puede confundir con el relicario que Gámez localizó como del canónigo Juan Ponce, que a su muerte donó a la Real Capilla pero, según se describe en el asiento del 18 de enero de 1768, no vemos en él que esté rematado “ con una coronita y una cruz y remate de plata”; que los arbotantes laterales estén “ para resguardo del vidrio donde está la reliquia”..

La reliquia puede ser la misma pero, el relicario es el mismo que aparece descrito en el acta de entrega de la reliquia del dedo de San Fernando, que la Reina Isabel II cedió a su hermana Luis Fernanda, por Real Orden del 26 de julio de 1850 cumplimentada por el Teniente Alcaide de los Reales Alcázares el 8 de agosto de ese mismo año, haciendo entrega de la reliquia al capellán mayor de S.A.R., Don Manuel de Jesús Carmona: “... que es de plata guilloneada, en pie de candelero, con cuatro cabezas de ángeles, la caña con dos asas y sobre ella un prisma cuadrangular cerrado de cristales, con cuatro medias columnas de plata, con tres perillas por remate, pues le falta una,
y concluye con una figura semejante a la base y por último termina en una cruz”.

Dato que me ha cedido a Dª Teresa Laguna a quién agradezco desde aquí todas las facilidades
que me ha dado para el estudio de estas piezas.


Una vez desmontado, analizado y visto con detenimiento, llegamos a la conclusión de que el relicario está realizado a molde, posiblemente en el siglo XIX, o en el XX, con leves retoques de cincel, las cabezas de querubes tienen un pésimo acabado y la decoración vegetal incisa deja mucho que desear, sobre todo en la moldura de lengüetas que hacen de tope para sujetar el cristal, que en la actualidad es un vaso.

Precisamente debemos anotar que es un vidrio tosco y grueso, perteneciente a un vaso de agua de un juego de mesa, de finales del siglo XIX, en forma de tonel, gallonado en su base y con decoración de roleos vegetales, grabados al acido, en su borde, colocado de forma invertida para proteger la reliquia.

La Infanta conservó y veneró la reliquia hasta su muerte siendo devuelta a la Real Capilla sevillana por disposición testamentaria en el año 1897.

Es muy posible que la sustitución del cristal por el vaso, fuese consecuencia de algún accidente y se pusiese en su lugar un vaso de las cristalerías del Palacio de San Telmo, deterioro que explicaría su restauración posterior a la fecha de devolución.

EL RELICARIO DE MARÍA LUISA DE PARMA
Gámez relata que en el cabildo del 29 de julio de 1786 se recibe una comunicación desde Madrid en la que la princesa de Asturias, Dª. Mª Luisa de Parma, expone a los capellanes reales su intención de costear un vestido de calle para la Virgen de los Reyes en reconocimiento de haber restituido la salud del infante D. Fernando. El regalo llega a Sevilla el 10 de noviembre y junto a él, Mª. Luisa, solicita una reliquia del santo rey.

Siguiendo la aportación documental de Gámez, los capellanes deciden: “ que se vean las reliquias que hay separadas de la urna del Santo y se ve la mas proporcionada para enviarla y se saquen las licencias de S.M. ”15 .

Esto nos pone de manifiesto que había varias reliquias sueltas, fuera de la urna, Carlos III autoriza el envío de la reliquia en diciembre de 1786 y en ese mismo mes los capellanes acuerdan el envío a Madrid del relicario y comisionan del envío al capellán Diego Gacela.

El relicario estaba terminado el 16 de febrero de 1787, según Montoto (1948) y Gámez (2008), y es descrito como: “ un nuevo relicario primorosamente trabajado y sobre dorado con una coyuntura del dedo pequeño del santo rey ”. Los mismos autores dicen que los capellanes emitieron carta de pago al platero Antonio Méndez el 15 de mayo de 1787, después de haber recibido la satisfacción de la princesa por el envío.
Desde su llegada a Madrid el relicario se custodió en la capilla del palacio de El Pardo hasta su entrega a los príncipes el 22 de marzo de 1787.

Este relicario no volvió a Sevilla, como se ha venido diciendo desde Montoto, tampoco es el que se cedió a los Duques de Montpensier, como ya hemos demostrado y, aunque algo deteriorado, aún se conserva en el Relicario del Palacio Real de Madrid, al menos desde la terminación del nuevo relicario de la Capilla Real del palacio madrileño, diseñada por Sabatini, en los últimos años del siglo XVIII.

Al igual que las arquetas relicarios del lustro real este relicario lo encontramos localizado también, en el inventario de 1806, es más, nos resulta curioso que estuviera en el mismo armario, como si se quisieran haber juntado todas las reliquias procedentes de la Capilla real sevillana en el Relicario del Palacio madrileño, el nº 14, pero en el asiento 5º, de esta manera:
“5..... Un Relicario de plata sobre-dorada con su pie, y un Ángel por Árbol, abrazado con una palma la que sostiene una especie de Cubo con su cristal en cilindro y dentro de este otro mas pequeño, y en su centro un pedazo de Dedo de Sn. Fernando con su autentica dada al Rey en 9 de febrero de 1787. Roto de cristal ”.

Esta fecha es la de la auténtica que por consiguiente tiene que ser anterior a la de su terminación y entrega del relicario, ya que iba dentro del mismo.

El proceso de identificación con el nº de inventario 10103401, (figura 10 ), no fue sencillo, dado que lo encontré troceado cuando hice el primer inventario, en la década de los ochenta, por un lado estaba el pie con el astil, y por otro, el remate con la reliquia, pero faltaba la pieza del enganche de ambas parte. Este estado de conservación se debe, posiblemente, a los destrozos acaecidos en las piezas del Relicario durante el periodo de 1936-1939, ya que el primer documento gráfico que tenemos de él corresponde al primer inventario fotográfico de estas piezas realizado en 1920, nº.1015809316.
La fotografía histórica en la que aparece entero, junto a otras piezas, fue clave para localizar, algunos años después, la pequeña pieza que faltaba. Esta pieza está en proceso de restauración pero, me he decidido a publicarlo, de esta manera para que no continúe la confusión de uno y otro relicario.
La frase de “ primorosamente trabajado ”, describe perfectamente la pieza pues el pie tiene al frente dos ángeles que llevan el escudo real simple de castillos y leones, espaldados con ellos, otros dos ángeles que abren un cortinaje para mostrar la escena de la entrega de llaves de la ciudad de Sevilla al santo rey. El pie se eleva en su centro y se remata por una bola en la que se apoya la figura de otro angelito que lleva una palma en la que descansa el fanal del relicario que se remata con una cupulilla y cruz.

Su estructura nos resulta curiosa por el hecho de presentar una figura a modo de astil, siguiendo la tradición de relicarios barrocos italianos del siglo XVII y que se mantiene en el XVIII utilizándose también en astiles de custodias. Por ejemplo: la custodia realizada por Giacomo Pozzi en 1719 para la iglesia de San Agustín en Corinaldo, o la que ejecuta Simone Miglié, un año más tarde para la iglesia del mismo  santo en Offida, en la región de Ancona.

Quiero agradecer aquí la colaboración de mí amiga y compañera Reyes Utrera por compartir sus conocimientos sobre la fotografía histórica de Palacio.

En España el ejemplo más conocido son las custodias de Damián de Castro, la de Canarias de 1773 y la de Villa del Río ( Córdoba ) de 1783, centrándonos en el área andaluza. Por otro lado, nos llama poderosamente la atención los paralelismos decorativos que podemos ver entre este relicario y el cáliz del mismo platero que se conserva en la parroquia de la Asunción de Priego de Córdoba.

Sobre todo por como se adaptan las escenas del pie a su espacio, y por la utilización de las figuras de los angelitos, en ambas piezas.
A pesar de ello, en el relicario palaciego observamos una tendencia neoclásica que, aunque no se aprecie a primera vista, se hace presente en algunos elementos decorativos que avalan esa tendencia, como las molduras de fasces, y el acanalado del soporte de la misma reliquia, diseñado como un fragmento de columna.

Clasicistas son los dos porta paces de la Real Capilla diseñados a modo de portadas arquitectónicas de orden dórico, con zócalo, basamento, columna, capitel, friso, cornisa y frontón partido, flanqueado por dos perillas y rematados por una cruz . Uno, el de las señoras, lleva la imagen de la Virgen de los Reyes, y en el zócalo una abertura en la que se ve una tela manchada de sangre. El otro porta paz, que se ofrecía a los caballeros, lleva la efigie del Santo Rey con bola y espada, y en el óvalo del zócalo se puede ver una hebilla del cinturón del San Fernando.

Solo nos resta mencionar algunas noticias documentales que hacen referencia a otras reliquias de nuestro santo patrón pero que hasta la fecha no hemos podido identificar. En este sentido, debemos mencionar que en el oratorio de la reina María Cristina, cuarta mujer de Fernando VII, se contabilizan cinco relicarios de diferentes formas y materiales con variadas reliquias entre las que se mencionan otras tantas de San Fernando. Entre las que destacamos: Un relicario de plata y un lacito de trencilla de oro con tres reliquias una de San Indalecio, otras de San Fernando y otra de Santa
Cristina; y un Retablito de madera dorado con varias alegorías que contiene seis reliquias y en el centro destacan las de San Fernando Rey de España, de San Luis Rey de Francia, Santa Isabel Reina de Hungría, de Santa Cristina virgen y mártir, de Santa Librada y Santa Constancia mártir.

Por otro lado, Alvaro Recio Mir, siguiendo a Montoto, nos da noticia de la reliquia, regalada por los capellanes regios en 1799, al Arzobispo de Sevilla , el infante D. Luis de Borbón y Vallabriga, hijo del anterior, que había declarado su deseo de colocarla en su pectoral.

Recientemente, he localizado entre la correspondencia de la infanta Paz con su madre Dª. Isabel II, una carta fechada el 16 de febrero de 1888, en la que manifiesta:
a la reliquia de San Fernando le he hecho hacer un relicario precioso con la autentica dentro para que no se pueda perder” 19. Es posible que Dª Isabel, hiciese donación de algún fragmento de la reliquia que ella poseía a su hija, ya que el relicario que le regaló el cabildo de la catedral sevillana fue reclamado por ella en 1877 y lo tuvo en el Palacio de Castilla en París hasta que por disposición testamentaria y tras su muerte en 1904, la infanta Paz lo donó al relicario de la Real Capilla de Madrid.

jueves, 23 de enero de 2014

TERCERA SESIÓN DE FORMACIÓN

 
 
 
 Tercera sesión de formación    
Queridos compañeros:
Os recordamos la próxima sesión de formación que será en el mes de Abril y desde aquí os animamos a participar en ella y a invitar a todos aquellos sacerdotes o diáconos a quienes pueda interesar.

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29 de abril de 2014 - Casa Sacerdotal.
12,00.- Oración.
12,30.- Charla – Las pinturas de la Capilla de San Pedro ad Vincula y la Iglesia de los Venerables Sacerdotes de Sevilla.
El Ponente será el Sr. D. José Fernández López, Catedrático de historia del arte de la Universidad de Sevilla.
 

CONVIVENCIA DE NAVIDAD

El pasado día 26 de diciembre en la Casa Sacerdotal Santa Clara nos reunimos con el Sr. Obispo Auxiliar para tener la convivencia de Navidad. Un grupo de unos quince sacerdotes junto con el Sr. Obispo, rezamos la hora intermedia y posteriormente pasamos al comedor para compartir una sencilla pero muy amena comida junto con los sacerdotes ancianos y enfermos que se encuentran residiendo en dicha casa sacerdotal.
 
 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD, HERMANOS

« Saldrá un retoño del tronco de Jesé, un vástago brotará de sus raíces. Sobre él reposará el espíritu del Señor […] Aquel día, el renuevo de la raíz de Jesé se alzará como estandarte para los pueblos; le buscarán las gentes, y será gloriosa su morada” »
( Is 11, 1-10).

La “Universidad de Curas de Sevilla y Hermandad de San Pedro ad Vincula” desea a todos los Pastores de la Iglesia Hispalense e Obispos, Presbíteros y Diáconos f y a vuestras familias que celebréis una Navidad verdaderamente cristiana, de modo que las felicitaciones que intercambiéis estos días sean expresión de la alegría de saber que Dios está cerca de nosotros y quiere recorrer con nosotros el camino de la vida. Que estos días no pierdan su profundo significado religioso, y la fiesta no se quede sólo en sus aspectos externos".
 
Os recordamos la convivencia de navidad.-
26 de diciembre - Casa Sacerdotal.
13,00.- Oración comunitaria - Rezo de la hora intermedia
14,00.- Comida - Convivencia de Navidad
 
 

lunes, 4 de noviembre de 2013

MISA POR NUESTROS DIFUNTOS



EL PRÓXIMO DIA 14 DE NOVIEMBRE A LAS 11 DE MAÑANA Y PRESIDIDA POR EL SR. ABAD MAYOR, CELEBRAREMOS, EN LA PARROQUIA DE SAN PEDRO, MISA DE REQUIEM EN SUFRAGIO POR EL ALMA DE NUESTROS DIFUNTOS, MIEMBROS DE NUESTRAS INSTITUCIONES Y BENEFACTORES.
 
RECORDAMOS A TODOS LA OBLIGACIÓN DE CELEBRAR MISAS POR EL ETERNO DESCANSO DE NUESTROS HERMANOS DIFUNTOS E INVITAMOS A TODOS A ACOMPAÑARNOS EN LA CELEBRACIÓN DE LA SANTA MISA.

jueves, 22 de agosto de 2013

PROGRAMACIÓN CURSO PASTORAL 2013 -2014

Queridos hermanos sacerdotes y diáconos:
Os ofrecemos un adelanto de lo que será la programación de la Universidad de Curas y Hdad. de San Pedro ad Vincula para este próximo curso pastoral 2013-2014.
Os animamos a participar tanto en las sesiones de formación como en aquellas otras de convivencia y que invitéis a aquellos hermanos sacerdotes o diáconos que puedan estar interesados en asistir.

PROGRAMACION CURSO 2013 - 2014
OCTUBRE.-

Apertura de Curso.- Primera sesión de formación.-
15 de octubre de 2013 - Casa Sacerdotal

12,00.- Oración.
12,30.- Charla – Algunas cuestiones actuales sobre el Sacramento de la Penitencia. Ilmo. Monseñor D. Alejandro Arellano Cedillo, Juez Auditor de la Signatura Apostólica de la ciudad del Vaticano.
14,00.- Comida - convivencia.

NOVIEMBRE.-
Santa Misa por los miembros difuntos de la Institución.

14 de Noviembre de 2013 - 11 mañana - Parroquia de San Pedro.
Preside el Sr. Abad Mayor                

DICIEMBRE.-

Convivencia de navidad.-
26 de diciembre - Casa Sacerdotal.

13,00.- Oración presidida por el Sr. Obispo auxiliar.
14,00.- Comida - convivencia de navidad.


FEBRERO.-
Segunda sesión de formación.-         
11 de febrero de 2014 - Casa Sacerdotal.

12,00.- Oración.
12,30.- Charla – La Trinidad y el ministerio sacerdotal en San Juan de Avila. M. I. Sr. D. Antero Pascual Rodríguez, Canónigo Capellán Real de la S.I.C. y Doctor en Teología Espiritual.
14,00.- Comida - Convivencia.

ABRIL.-

Tercera sesión de formación.-           
29 de abril de 2014 - Casa Sacerdotal.

12,00.- Oración.
12,30.- Charla – Las pinturas de la Capilla de San Pedro ad Vincula y la Iglesia de los Venerables Sacerdotes de Sevilla. D. José Fernández López, Catedrático de historia del arte de la Universidad de Sevilla.
14,00.- Comida - Convivencia.

JUNIO.-

24 de junio de 2014

11,00.- Cabildo general ordinario.
12,30.- Santa Misa presidida en la que homenajearemos a los sacerdotes que celebran sus bodas de oro y de plata sacerdotales.
14,00.- Comida - Convivencia.

miércoles, 7 de agosto de 2013

" PER ME REGES REGNANT"

 



La Junta de Gobierno de la Ilustrísima Universidad de Curas de Sevilla y Hdad. De San Pedro ad Vincula recuerda a todos los sacerdotes y diáconos miembros de esta institución que hoy dia 6 de agosto da comienzo la novena en honor de nuestra Patrona la Santísima Virgen de los Reyes.
La predicación de la novena este año estará a cargo del Sr. Obispo Auxiliar D. Santiago Gomez Sierra.
Recordamos también a nuestros hermanos sacerdotes y diáconos la obligación que nos imponen nuestras reglas de asistir corporativamente a la procesión con la Santísima Virgen el próximo día 15 de agosto.

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"Dicen pues, que el Santo rey Don Fernando Tercero estando en el cerco que puso a Sevilla en el año 1.243, deseó mucho tener una imagen de la Virgen Santísima Santa María Nuestra Señora, con quien tenía particular devoción, y para ello puso todos los medios posibles, buscando artífices aventajados en sus reinos; y habiendo labrados algunas, no se contentó y que en esta ocasión le sucedió lo que al excelente rey Don Alfonso el Casto en la fábrica de la santa Cruz de Oviedo, que fueron ángeles los que la labraron. Y que así, estando el santo rey Don Fernando un día en su pensamiento y deseo, se le pusieron delante dos gallardos mancebos, que tenían noticias de su voluntad, y pretensión de hacer una imagen de la Virgen Santísima, pues ellos eran maestros y oficiales del arte de la escultura, que venían a ofrecerle su industria y procurar de satisfacer su deseo; que les mandase dar materiales y herramientas que ellos pidiesen y les señalase un lugar apartado del campo donde nadie les impidiese, y viandas para algunos días, y que ellos confiaban en Dios que darían buena cuenta de su encargo y encomienda. El santo rey se contentó de ello, que pareció conocía por espíritu los mancebos, y mandó dar cuanto pidieran y les señaló, según se dice por lugar retirado, la torre que se llamaba de los Herberos, que era torre de atalaya, y en ella había poca gente; y allí se recogieron para hacer su obra y pasados algunos días envió el Rey a un familiar suyo, el cual abrió el aposento donde se habían acomodado los oficiales, y sin estar en él, halló la Santa Imagen llena de gloria y majestad admirable, y dio aviso al Rey santo que luego fue a verla y adorarla y no pareciendo los artífices de la obra, conoció que eran ángeles del cielo, como su corazón lo había significado, y ordenando un solemne acompañamiento la trajo al Real, a una tienda muy bien aderezada y compuesta; y los curiosos y atentos muestran y señalan en la torre, el aposento donde los ángeles estuvieron labrando la santa imagen; y en el campo de Tablada, el lugar donde estuvo la tienda que fue la Santa casa y capilla que tuvo en Sevilla la Virgen Santísima y dicen que fue donde ahora está la ermita de San Sebastián que desde entonces fue lugar sagrado (...).

Luego que se ganó y entró la ciudad de Sevilla y que fue purgada, bendita y santificada la mezquita por los prelados católicos romanos que al Rey acompañaban y cuidaban en su campo, se ordenó la pompa de aquel religioso triunfo de que se hace mención en la historia de la dedicación de la santa iglesia y puesta la Santísima Virgen en un carro triunfal y acompañada de toda la nobleza de su corte y campo, y de todos los prelados sacerdotes y clérigos que le asistían con todas las banderas del ejército y señales reales por delante, haciendo el santo rey la guía, fue traída a la ciudad y al templo, que en su nombre había de ser dedicado y puesta en él, como en su propia casa bajo de su nombre, título y patronazgo".

Abab Alonso Sánchez Gordillo. Religiosas estaciones que frecuenta la religiosidad sevillana.

miércoles, 26 de junio de 2013

"¡NINGUNO DE NOSOTROS ES CRISTIANO (SACERDOTE) POR PURA CASUALIDAD! ¡NINGUNO!"



En la Misa, concelebrada en la Casa de Santa Marta por el cardenal Robert Sarah, el cardenal Camillo Ruini y Mons. Ignacio Carrasco de Paula, participó un grupo de empleados del Pontificio Consejo "Cor Unum", de la Pontificia Academia para la Vida y un grupo de colaboradores de la Specola Vaticana, acompañados por su director, el jesuita José Gabriel Funes. El Papa Francisco ha dicho:
“Ser cristiano es una llamada de amor, una llamada a convertirse en hijos de Dios”
El Papa enfatizó en que la certeza del cristiano es que el Señor jamás nos deja solos y nos pide ir adelante, en medio de los problemas.
El Papa Francisco centró su homilía en la Primera Lectura, tomada del Libro del Génesis, donde se narra sobre la discusión entre Abraham y Lot por la repartición de la tierra. "Cuando leo esto - dijo el Papa - pienso en Oriente Medio y pido mucho al Señor para que nos dé a todos la sabiduría, esta sabiduría - no discutamos, yo voy por esta parte, tú por la otra ... – ir por la paz". Abraham, hizo notar Francisco, "continúa caminando". "Él - afirmó - dejó su tierra para ir, no sabía dónde, pero donde el Señor le dirá". Sigue caminando, entonces, porque cree en la Palabra de Dios que "lo había invitado a salir de su tierra". Este hombre, quizás nonagenario, mira la tierra que le indica el Señor y cree:
"Abraham parte de su tierra con una promesa: todo su camino es ir hacia esta promesa. Y su recorrido es también un modelo de nuestro recorrido. Dios llama a Abraham, una persona, y de esta persona hace un pueblo. Si vamos al Libro del Génesis, al inicio, a la Creación, podemos encontrar que Dios crea las estrellas, crea las plantas, crea los animales, crea las, los, las, los... Pero crea al hombre: el singular, uno. A nosotros Dios siempre nos habla en singular, porque nos ha creado a su imagen y semejanza. Y Dios nos habla en singular. Ha hablado a Abraham y le dio una promesa y lo invitó a salir de su tierra. Nosotros cristianos hemos sido llamados en singular: ¡ninguno de nosotros es cristiano por pura casualidad! ¡Ninguno!"
Existe una llamada "con nombre, con una promesa", dijo el Papa: "¡Ve adelante, Yo estoy contigo! Yo camino junto a ti". Y esto, continuó, lo sabía Jesús: "también en los momentos más difíciles se dirige al Padre":
"Dios nos acompaña, Dios nos llama por nuestro nombre, Dios nos promete una descendencia. Y esto es un poco la seguridad del cristiano. No es una casualidad, ¡es una llamada! Una llamada que nos hace ir hacia adelante. Ser cristiano es una llamada de amor, de amistad; una llamada a convertirme en hijo de Dios, hermano de Jesús; a volverme fecundo en la transmisión a los otros de esta llamada; a convertirme en instrumento de esta llamada. Hay tantos problemas, tantos problemas; hay momentos difíciles: ¡Jesús pasó tantos! Pero siempre con aquella seguridad: ‘El Señor me ha llamado. El Señor es como yo. El Señor me ha prometido'".
El Señor, repitió el Obispo de Roma, "es fiel, porque Él jamás puede renegar de sí mismo: Es la fidelidad". Y pensando en este pasaje donde Abraham "es ungido padre, por primera vez, padre de los pueblos, pensamos también en nosotros que hemos sido ungidos en el Bautismo y pensamos a nuestra vida cristiana":

"... alguno dirá ‘Padre, soy pecador'... Pero todos lo somos. Eso se sabe. El problema es: pecadores, ir adelante con el Señor, ir adelante con aquella promesa que nos ha hecho, con aquella promesa de fecundidad y decir a los demás, contar a los otros que el Señor está con nosotros, que el Señor nos ha elegido y que Él no nos deja solos, ¡jamás!. Aquella certeza del cristiano nos hará bien. Que el Señor nos dé, a todos nosotros, este deseo de ir adelante, que tuvo Abraham, en medio de os problemas; pero ir adelante, con aquella seguridad de saber que Él me ha llamado, que me ha prometido tantas cosas bellas ¡que está siempre conmigo!".

viernes, 14 de junio de 2013

EL TESTIGO ES EL QUE OFRECE SU PROPIO CUERPO


REFLEXIONES SOBRE EL MISTERIO Y LA VIDA DE LA IGLESIA
por el Cardenal Georges Cottier, op

 

 
Leyendo L’Osservatore Romano, me llamó mucho la atención un artículo escrito por el cardenal Kurt Koch y publicado el pasado 27 de enero con un título más bien singular. El título del artículo era «Eclesiología lunar» y era una reseñadel libro del cardenal Walter Kasper Chiesa cattolica. Essenza, realtà, missione [“Iglesia católica. Esencia, realidad, misión”], recientemente publicado en Italia por la editorial Queriniana. En los pasajes del libro valorizados también por la reseña he encontrado pensamientos que me parecen valiosos, sobre todo con vistas al Año de la fe y del próximo sínodo de los obispos sobre la nueva evangelización.

El título de la reseña del cardenal Koch remite a una analogía tradicional que ya los Padres de los primeros siglos aplicaron a la Iglesia y que fue retomada también en la Edad Media. Según esta analogía se puede captar la naturaleza de la Iglesia usando la figura de la luna. La luna trae la luz en la noche, pero la luz no procede de ella, sino del sol. Así es la Iglesia: trae la luz al mundo, pero esta luz que trae no es suya. Es la luz de Cristo. «La Iglesia», comenta el cardenal Koch en su artículo, «no ha de querer ser sol, sino que debe alegrarse de ser luna, de recibir toda su luz del sol y de hacerla resplandecer en la noche». Recibiendo la luz de Cristo la Iglesia vive toda su plenitud de alegría, «porque ella», como confesó Pablo VI en el Credo del pueblo de Dios «no goza de otra vida que de la vida de la gracia».

En vísperas del Año de la fe, la imagen de la luna ayuda a captar también la naturaleza de la Iglesia y el horizonte de su misión.

La comparación con la luna no debe tomarse como una marginación de la misión de la Iglesia. La Iglesia es a su modo responsable de la luz de Cristo que está llamada a reflejar. No se debe ofuscar esa luz. La Iglesia debe reverberar, y no empañar o apagar en sí ese reflejo. Como hace la luna durante la noche, la Iglesia debe difundir la luz de Cristo en la noche del mundo que, abandonado a sí mismo, permanecería en el pecado y en la sombra de la muerte. Como señalaba Pablo VI en su discurso de apertura de la segunda sesión del Concilio Vaticano II: «Después de haber cumplido su obra interna de santificación la Iglesia podrá mostrar su cara al mundo entero, diciendo estas palabras: Quien me ve, ve a Cristo, así como el divino Redentor dijo de sí mismo: “Quien me ve, ve al Padre” (Jn 14, 9)».

La imagen de la luna ayuda también a captar la dinámica propia de la misión a la que está llamada la Iglesia. Como reconocía Pablo VI en la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi (1975): «El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan», y si escucha a los que enseñan «es porque dan testimonio». Nietzsche habló de «desconfianza metódica». Por esto, sobre todo en nuestros tiempos, la modalidad más acorde y más desarmante con que la luz de la palabra de Dios se ofrece al mundo es la del testimonio. También respecto a esto la imagen de la luna sugiere puntos de reflexiones y consuelo.

El testigo es por definición alguien que atestigua algo que no es él mismo, sin añadir cosas propias.

Tampoco el testimonio de fe cristiana coincide con un ponerse manos a la obra, un añadir más compromisos a las actividades de la vida. Y mucho menos significa hacer propaganda o proselitismo en favor de ciertas ideas.

El descendimiento de la cruz, detalle, panel del siglo X de la puerta de la iglesia de San Zenón, Verona El testigo es el que ofrece su propio cuerpo, pone a disposición lo concreto de su condición humana para que actúe y resplandezca en ella la gracia del Señor. Lo mismo que hace la luna, sobre cuyo cuerpo opaco se refleja la luz que irradia el sol. «Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será

vuestro culto espiritual»: dice san Pablo en la Carta a los Romanos (Rm 12,1). Y como sugirió Benedicto XVI en su reciente Lectio divina pronunciada en el Seminario romano mayor, precisamente ofrecer nuestro cuerpo, nuestro vivir diario es la condición por la que «nuestro cuerpo unido al cuerpo de Cristo se convierte en gloria de Dios, se transforma en liturgia», y el cuerpo mismo debe ser «la realización de nuestra adoración». La acción de la gracia sobre las vidas de los testigos se manifiesta en la santidad, que precisamente por esto no es una conquista reservada a

pocos, sino una posibilidad real que se asoma a las vidas concretas de todos los bautizados, como sugirió también el beato Juan Pablo II en la carta apostólica Novo millennio ineunte. La santidad es lo que expresa mejor el íntimo misterio de la Iglesia.

La realidad que permite el encuentro de los hombres con Cristo es la vida misma de sus discípulos, que no son activistas de un mensaje extrínseco a sus vidas. Como enseña el Concilio Vaticano II, la gracia actúa sobre ellos de manera que la riqueza de su don no puede ser detenida y casi secuestrada de modo egoísta, como algo que se posee y de lo que hay que excluir a los demás. Al contrario, se comunica gratuitamente por fuerza propia, resplandeciendo en el fulgor de la fe, de la esperanza y de la caridad que da testimonio de Cristo en la vida misma de los cristianos: «fide, spe, caritate fulgentes», dice la Lumen gentium en el parágrafo 31. Dijo una vez don Luigi Giussani: «El verdadero anuncio lo hacemos mediante lo que Cristo ha perturbado en nuestra vida, tiene lugar mediante la perturbación que Cristo realiza en nosotros: Hacemos presente a Cristo mediante el cambio que Él obra en nosotros. Es el concepto de testimonio».

Lo que vale para cada bautizado, vale también para la Iglesia. La Iglesia no tiene que inventarse nada. Como hace la luna con el sol, solamente pone a disposición su cuerpo para que la gracia pueda reflejarse en él. Cuando la Iglesia pretende dar testimonio de sí misma, no parece ni atractiva, enriquecida ni consolada por el Señor. Y también los acontecimientos eclesiales terminan fatalmente por estar caracterizados por esa «vanagloria que va contra la verdad y no puede hacernos buenos y felices» a la que aludió Benedicto XVI en su último encuentro con los párrocos de Roma.

Para la Iglesia, como para cada cristiano, ofrecer su cuerpo y su condición para que en ellos actúe y resplandezca la gracia del Señor se expresa como petición, es decir, como oración. Justamente porque es sencillo ponerlo a disposición, esta ofrenda tiene como forma propia la petición, es decir, la oración. Al respecto, hay que señalar las palabras del cardenal Kasper al final de su libro, cuando escribe que «la Iglesia del futuro será sobre todo una Iglesia de orantes». En la invocación de la oración que pide, pero también en la oración de alabanzas, testificamos nuestra dependencia de

Dios. En ella el acento no cae en la sumisión, sino en el hecho de que se nos concede la gracia.

Siendo creaturas libres, nuestra libertad se cumple en la satisfacción de acoger el don, de modo que den fruto en nosotros sus recursos de por sí impensables para nosotros.

La Última cena, detalle, panel del siglo X de la puerta de la iglesia de San Zenón, Verona El testimonio de los cristianos y la misión de la Iglesia se realizan en un contexto que a menudo está marcado por la contrariedad y la oposición. Son los sufrimientos apostólicos, de los que hablaba san Pablo. Vemos surgir en muchos países occidentales movimientos anticristianos agresivos. Crece la negación de la fe. También crece la Iglesia, pero los cristianos sufren persecución en muchas partes del mundo. Todo esto no debe sorprendernos. Los evangelios, las cartas de san Pablo y también el Apocalipsis nos dicen ya que la persecución forma parte de la condición de la Iglesia en la tierra. Y con el último Concilio la Iglesia ha vuelto a encontrar de un modo más intenso lo que siempre ha sabido y ha vivido en sus santos como Francisco de Asís, esto es: el hecho de que frente a dificultades y persecuciones hay una manera evangélica, diría casi un “estilo” evangélico de reaccionar: el que está descrito en las Bienaventuranzas. En cambio, cierto modo de responder a las adversidades sigue teniendo como última perspectiva la que en el pasado se expresó en las Cruzadas. Sucede que oímos discursos que se inspiran en las persecuciones o en la llamada “cristianofobia” para relanzar estrategias de lucha. Mientras que las vicisitudes mismas de la historia han aclarado definitivamente a todos que la perspectiva de la Cruzada es una mundanización y una instrumentalización del cristianismo, y la desaparición de esta perspectiva ha representado una liberación y una ventaja para la Iglesia. Además, es siempre erróneo pensar que Dios ama más unas épocas que otras. Se trata de una tentación milenarista que no corresponde al auténtico sensus fidei. Dio ama también nuestro tiempo, con todos sus problemas. En vez de replegarse en nostalgias utópicas y engañosas, hay que ver lo que el Concilio Vaticano II definió como los signos de los tiempos. Por ejemplo, los intensos fenómenos migratorios que se están dando son una circunstancia concreta para experimentar de verdad –y quizás por primera vez de manera tan intensa– la universalidad del Evangelio. Hoy día un europeo, para encontrar y conocer a un chino, ya no debe hacer diez mil kilómetros. A los chinos, los indios, los árabes se los encuentra habitualmente en las grandes ciudades y pueblos de su país. La situación en ciertos aspectos es semejante a la que vivió y abrazó san Agustín, cuando la llegada de nuevos pueblos marcó el final de una fase histórica, pero abrió nuevas posibilidades de difusión a la fuerza desarmada del anuncio cristiano.

A este respecto, son un consuelo para todos las palabras sugeridas por Benedicto XVI en los últimos tiempos. Cuando el Papa repite que «la Iglesia no existe por sí misma, no es el punto de llegada, sino que debe remitir más allá, hacia lo alto, por encima de nosotros», y cuando añade que «la Iglesia no se da a sí misma las reglas, el propio orden, sino que lo recibe de la Palabra de Dios, que escucha en la fe y trata de comprender y vivir», estas expresiones usadas precisamente en la homilía para la fiesta de la cátedra de San Pedro captan con el realismo de una mirada amorosa y apasionada el misterio mismo de la Iglesia. Y pueden ayudar a todos a intuir los peligros y las posibilidades que en las circunstancias actuales marcan el camino de la Iglesia en el tiempo.

viernes, 7 de junio de 2013

CABILDO GENERAL ORDINARIO

 
La Ilma. Universidad de Curas y Hermandad de San Pedro ad Vincula celebrará Cabildo General Ordinario el próximo sábado día 22 de Junio a partir de las 11,00 horas.
orden del día:
 
11,00.- Acogida.
11,15.- Oración inicial.
11,30.- Cabildo General Ordinario
12,30.- Celebración de la Eucaristía, presidida por el Sr. Abad Mayor en la que homenajearemos a los sacerdotes que celebran este año sus bodas de oro y de plata sacerdotales.
14,00.- Comida - Convivencia.
 
El Cabildo se celebrará como en el año anterior en la Casa Sacerdotal Santa Clara.
 
Recordamos a todos los sacerdotes y diáconos miembros de nuestra Hermandad la obligación que tienen de asistir a este acto en el que rendiremos homenaje a los sacerdotes que este año cumplen sus bodas de oro y de plata sacerdotales.